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LA TÉCNICA ALEXANDER

ARTÍCULOS

Clasificando la Técnica Alexander

Una reafirmación de que la Técnica Alexander no es ni medicina, ni terapia, ni manipulación; Sino una forma especial de educación para la salud.

El publico en general conoce poco sobre la T. Alexander e inevitablemente la clasifica como una forma de terapia alternativa, cosa que no es. Es muy importante que tengamos una idea clara sobre donde está la Técnica en relación con otras disciplinas, pues la confusión puede acarrear consecuencias peligrosas.

Si alguien acude a un profesor de la T. Alexander con la impresión de que va a encontrar alguna clase de terapeuta o sanador, seguramente sus expectativas no serán satisfechas. Y además incluso es posible que culpe al profesor de no hacer lo esperado y del fracaso del tratamiento. El profesor de T. Alexander no espera “curar” a nadie (sea lo que sea que el alumno entienda por curar). Así que este se verá desilusionado si el profesor “falla”. No-solo eso, sino que si sus síntomas y problemas persisten o incluso aumentan será culpa del profesor. Le acusará de haberle hecho daño y esto pone al profesor en una difícil situación. Y todo esto por la falta de claridad sobre la naturaleza y los objetivos del trabajo.

Nuestro trabajo se asienta en el campo de la educación para la salud; No somos terapeutas, somos “profesores especializados”. Alexander hizo ciertos descubrimientos y observaciones únicos sobre la salud y el bienestar del ser humano y desarrolló una técnica practica para llevarlos a efecto. En el libro “The Universal Constant in Living” cita una carta firmada por nueve médicos en la que aseguran:

“Estamos convencidos de que Alexander está en lo cierto cuando dice que una manera de “usarse” insatisfactoria, que interfiera con el funcionamiento general, constituye una causa que predispone a desarreglos y enfermedades y que el diagnóstico de un paciente será incompleto a no ser que el médico tome en consideración la influencia del “uso” sobre el funcionamiento.”

La carta continua diciendo:

“Lamentablemente, los responsables de la selección de materias que se estudian en Medicina no han investigado todavía este nuevo campo de conocimiento y experiencia que se ha abierto a partir del trabajo de Alexander. De haber sido así, creemos que los estudios para adquirir este conocimiento habrían sido incluidos como parte del aprendizaje médico.”

Es importante detenerse un momento a considerar el contenido de esta carta:

La influencia del uso sobre el funcionamiento

Esta frase no significa nada para la mayoría de los médicos, puesto que no tienen el conocimiento ni la experiencia sobre lo que Alexander descubrió: el uso de sí mismo.

Cuando Alexander tuvo que afrontar sus problemas vocales, quiso encontrar la causa, y lo que halló fue que era la manera en que usaba su voz lo que bloqueaba el funcionamiento de su mecanismo vocal. Específicamente encontró que cuando iba a hablar interfería con el funcionamiento de sus mecanismos posturales: su estatura disminuía, su cuello se contraía, su cabeza se iba hacia atrás y además comprimía la laringe. Toda la tensión creada por esta forma de “usarse”, de hacer determinadas cosas, extenuaba su mecanismo vocal, ocasionándole ronquera e incluso pérdida de la voz.

Descubrió, que era su manera de “usarse” lo que le ocasionaba el problema. Fue a partir de la observación y el reconocimiento de este “mal uso” o “mala utilización” de síu mismo donde encontró el camino hacia la solución. No es que Alexander tuviera mayor capacidad de diagnosis que los médicos que consulto, simplemente ellos no hicieron esta crucial observación, porque no eran conscientes de cómo se usaban y de cómo esto afectaba a su propio funcionamiento.

Los profesores de T. Alexander no están preparados para hacer diagnósticos médicos, pero si están preparados para observar. Particularmente para observar la influencia del uso sobre el funcionamiento de los mecanismos posturales y de la respiración. Ellos pueden decir cuando una persona está disminuyendo su estatura o aumentándola y pueden ayudar a cambiar las reacciones habituales asociadas a este uso. Cuando trabajan con un alumno, pueden percibir inmediatamente en que forma la persona hace uso de sí misma. Lo que es más difícil es estar seguro de las consecuencias que este mal uso acarrea. A menudo es imposible decir con toda seguridad que un determinado dolor o síntoma es debido a una particular manera de usarse. Alexander tenía una enorme experiencia y capacidad de observación a la que recurrir y era muy bueno en eso. Pero claro, el uso es un elemento más en el proceso total de diagnóstico.

El médico necesita tener un conocimiento exhaustivo de la patología, de la naturaleza de la enfermedad en todos sus diferentes aspectos y manifestaciones. Debe tener en cuenta muchos factores para poder llegar a tener un cuadro total de causa y efecto. En cualquier caso, el uso es una parte importante en ese cuadro.

No porque esta sea su especialidad y tengan algún conocimiento y experiencia de la influencia del uso debemos imaginarnos que los profesores de T. Alexander, son más aptos que un médico a la hora de diagnosticar cuál es el problema de la persona. Pero si tienen algo que ofrecer y compartir, algo que debería incluirse en el currículo de un médico. Esperamos que a medida que pase el tiempo, más y más médicos incluirán en sus estudios lo que Alexander descubrió y demostró. En esto es en lo que estamos trabajando. De ninguna manera queremos que se nos clasifique como terapeutas o sanadores.

Tenemos un trabajo muy preciso que hacer enseñando la Técnica. No es una tarea fácil. Es algo altamente especializado, y por esto, para ser profesores cualificados, nos entrenamos, formamos y preparamos durante tres años.

No sería realista esperar que un médico de cabecera diera lecciones de T. Alexander.

No tendría tiempo para ello y tiene otras cosas que hacer.

Hoy se habla mucho de medicina alternativa y existe la impresión de que hay muchas maneras en que una persona puede ser tratada y curada, y que los terapeutas alternativos conocen mucho más acerca del proceso de vivir que los médicos convencionales, y que por lo tanto no necesitamos un médico... Como profesores de la T. Alexander, nos haríamos un flaco favor si permitiéramos ser clasificados como terapeutas o sanadores y no dejáramos bien claro que no somos nada de eso.

Esto nos lleva a considerar de nuevo la “influencia del uso sobre el funcionamiento” y qué significa en la práctica. Alexander transformó su propia condición vocal con la aplicación de su Técnica y demostró que si se puede transformar el uso de una persona se puede cambiar la influencia de este sobre ella y como consecuencia mejorar el funcionamiento de su organismo. Si se puede mejorar su funcionamiento, entonces pueden acontecer toda clase de resultados extraordinarios.

Quizás podríamos preguntarnos que, después de todo, si este proceso no es una terapia, ¿qué es una terapia?. La diferencia esencial radica en los medios que se usan, en el enfoque directo o indirecto y en la persecución de fines o la “no” persecución de fines.

En caso de que se tenga la tensión alta, uno puede tomar una pastilla para que le baje. En este caso nosotros no hemos medido la tensión, pero el médico nos lo habrá dicho.

Enseñamos al alumno a cambiar el uso de sí mismo y, haciendo esto, el funcionamiento del sistema circulatorio se verá influenciado, con el resultado de que la presión bajará (o subirá, si la tiene baja). No intentaremos solventar el problema especifico, pero se producen cambios.

Trabajamos de una manera indirecta y las consecuencias llegan del mismo modo.

Fijémonos en algunas técnicas que utilizan la manipulación, como, por ejemplo, la osteopatía. Se diagnostica una lesión y se ejerce manipulación directa para tratarla. Una manera especifica y directa diseñada para observar un resultado especifico.

Nosotros cuando enseñamos consideramos la forma en que el alumno se usa y el funcionamiento general de sus mecanismos posturales. Quizás percibamos que el alumno presenta una excesiva torsión o que la columna está fuera de su alineamiento correcto. No es nuestro trabajo manipular o tratar el problema de una manera directa.

Nuestro trabajo consiste en cambiar la manera en que esta persona tiene de usarse para que, de una manera natural, tienda a incrementar su estatura en lugar de disminuirla, y como resultado de esto la torsión o el alineamiento pueda, con el tiempo, corregirse por sí mismo.

Es verdad que en el proceso de enseñanza usamos nuestras manos –en el sentido literal de la palabra—pero no debemos ser clasificados como manipuladores. Nuestro propósito al usar las manos es inicialmente detectar qué es lo que le pasa al alumno. Las utilizamos como una ayuda más para la observación de su forma de usarse para poder determinar si hay excesiva o insuficiente tensión muscular, si las articulaciones están bloqueadas o libres o si el alumno está acortando su estatura. Finalmente, las usamos para transmitir experiencias sensoriales y las instrucciones (o direcciones) que se requieran, al tiempo que explicamos el sentido de las palabras que utilizamos durante la clase.

Así, tal como hemos argumentado al principio, sería un error que nuestro trabajo fuera interpretado como una terapia alternativa o una técnica manipulatoria. Se debería considerar como un método educativo, un proceso que conlleva al mismo tiempo una re-educación física y mental y cuyo objetivo final es la enseñanza de una técnica practica sobre como ayudarse a uno mismo. Y esto, ciertamente, marca un nuevo enfoque en el campo de la educación física.

articulo de: Walter Carrington*